Comer animales
Cuando a Jonathan Safran Foer le llegó la hora de afrontar la nueva etapa de la paternidad, empezó a plantearse ciertas cuestiones acerca de la forma más responsable de alimentar a su hijo:
¿Cuáles son las consecuencias de comer animales para la salud?
¿Cuáles son los efectos económicos, sociales y ambientales de hacerlo?
En su obra de no-ficción "COMER ANIMALES", analiza el origen de nuestros hábitos alimenticios: desde las costumbres a las tradiciones familiares. "Con una profunda perspicacia, un equilibrado sentido ético y una creatividad desbordante, Safran Foer revela la espeluznante verdad sobre el precio pagado por el medio ambiente, el Tercer Mundo y los animales para que podamos tener carne en nuestras mesas".
Cada vez más, y estoy convencida de ello, es esencial hacer ciertas aclaraciones ante posibles reacciones negativas de aquellas personas que no se sienten cómodas cuando alguien les lleve a cuestionar lo que hay en sus platos. Con esto, no quiero decir que ser vegano sea la única solución, simplemente que es necesario entender lo que hay detrás de la opción alimenticia elegida por cada uno de nosotros.
Este tema va mucho más allá del amor a los animales. Nuestra dieta hiper-cárnica le está pasando factura al planeta, a las poblaciones más pobres y a las que viven en zonas más vulnerables (acceso a los recursos y desastres naturales). Le está pasando factura a nuestros mares, ríos, a la biodiversidad, al agua, al aire, al calentamiento de nuestro planeta. A este ritmo, dentro de algunas décadas, todos los animales, árboles y plantas maravillosas que cohabitan en la tierra van a dejar de existir. El coste es demasiado alto para todos sin excepción ¿no crees?.
En mi caso, este tema me preocupa y cuido cada vez más lo que pongo en el plato, reduciendo en gran medida el consumo de carne, entre otras cosas que sí he suprimido por completo, la leche, los ultraprocesados, ... No son pocas las miradas interrogantes y los comentarios que cuestionan mi decisión en el ámbito personal, pero para mí es la postura más sensata, sostenible y eficiente. Dicho así, puede parecer que ese planteamiento es mi opinión, pero no, es una evidencia, son hechos comprobados científicamente (Un ejemplo entre muchos "La larga sombra del ganado").
Te invito a que mires en tu plato y reflexiones si realmente necesitas comer tanta carne y sus derivados. A que te cuestiones si es sensato y sostenible en un planeta con 7 mil millones de habitantes.
El medio ambiente y todos sus habitantes son esenciales sin excepción, te sientas o no motivado/a a protegerlos.

